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Los vampiros de Guillermo del Toro. El cineasta mexicano, que actualmente rueda una versión de El hobbit, se ha convertido en el protagonista, con su primera incursión en la literatura: una trilogía de novelas de vampiros cuyo primer tomo The strain (El virus) ya está vendido a casi una veintena de países. En España lo publicará Suma de Letras el próximo abril.

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Infraganti: entre lo folclórico y lo divertido PDF Imprimir E-mail
Escrito por John Harold Giraldo Herrera   
Domingo, 21 de Febrero de 2010 22:16

 

 

  Las películas de 25 de diciembre como ha acostumbrado Dago García a los espectadores de sus películas se encuentran repletas de elementos idiosincráticos, para el caso de su nueva producción, Infraganti, nada más particular que el encuentro de tres parejas provenientes de diferentes sectores sociales en un motel en la noche de navidad. Cada uno de los personajes representados son disfuncionales, ninguno obedece al rasgo de armonía, se salen de los aspectos constitutivos y por ello rompen en risa, en burla tal vez, a quienes presencian sus producciones.

 

 

Un 25 de diciembre es único en el calendario: algunos niños lucen implacablemente sus regalos y perchas obtenidas, hay borrachos por doquier, el día es pasmoso, algo lento, muchos buscan entres sus vacaciones obtener una cuota de entretenimiento, por tanto es un festivo que se aprovecha muy bien para ir a presenciar una película. De tal modo que se nos ha vuelto típico contar en la cartelera cada año por esta fecha con una producción de Dago. Van trece y seguro vendrán más; la fórmula no es un secreto: están respaldadas por grandes empresarios, pero sobre todo tienen un golpe certero en taquilla, de allí que su productora cuente con un récord y que haya convocado a un muy buen número de asistentes a las salas de cine del país. Infraganti, como se sabe, nace de una obra de teatro que logró tener unos 70 mil asistentes a sus funciones, cifra que de seguro puede ser quintuplicada en la pantalla grande. Dicen los reportes que ya en su quinta semana más de 500 mil espectadores la han visto.

 

 

Muchos críticos, así como espectadores salen desconcertados y cuestionan ferozmente lo que han visto. Hablan de mediocridad argumental, de pobreza en la construcción del relato, de ser superficiales y de contar historias banales, lo que si no dejan de decir es que es un plato de humor. Al mismo Dago le han preguntado por las características de sus películas y no duda en decir que son populacheras, lo que buscan no es poner temas en discusión en la esfera pública ni orientar puntos de vista sobre la realidad colombiana, como tampoco imponer un producción elocuente o que se preocupe por ser fuerte en aspectos cinematográficos,  aunque cuente con ellos, su vocación es llegar al público y lo ha logrado con la cuota de sus 13 películas.

 

 

 Cada una ha sido muy particular y quizás la de mayor construcción haya sido la de Mi abuelo, mi papá y yo (2005); una de las más cuestionadas, de las que se decían era una ridiculez (desde lo cinematográfico) fue la del 2007 en donde actuó don Jediondo, Muertos del susto, sin embargo con esta obtuvo su propio récord de taquilla: 667 mil espectadores.

 

 

Cifra que de seguro ansían otras películas nacionales que ni siquiera les llegan a un cuarto de su cifra.Entonces, hay un ingrediente muy colombiano: el humor y con él la tragedia, muy de la mano de la desgracia. No es otra cosa lo que le sucede en Infraganti, a un actor como César Mora a quien le encargan hacer el papel raso, el del colombiano del sector popular que se peina su cabellera con cerveza, se va vistiendo mientras sale de su casa, toma cerveza y va en busca de un pavo para la noche buena pero mentiras que es apenas una forma de escapar de su casa para verse con una mujer con la cual espera y ha planeado revolcarse en un motel, para ello se ha tirado una quincena de su sueldo, sin embargo, resulta que detrás de la mujer que viene del campo y será su amante para esa tarde, se encuentra  toda una sorpresa. Del mismo modo acierta Dago con el debut de Natalia París, cuyo papel es interpretarse y burlarse de sí misma, una modelo quien le será infiel a su esposo con su socio y mejor amigo, pero en la hora del acto, se ve llena de indecisiones y arrepentimientos. Además el supuesto prestante socio del esposo de Natalia es un tipo que pide rebaja hasta para estar en un motel, a eso se le suma un muchacho que siente un repudio por su madre y quiere suicidarse para ello se va con su amiga (Karla Giraldo) para cometer el acto en un motel, allí estas disimiles parejas estarán asediadas por un sujeto que busca el culpable de algo.

 

 

El público asistente goza, a lo mejor porque se ve reflejada en esa pantalla, acosada por la lente del proyector, se siente de igual modo infraganti, rebosantes de risa, presenciando el folclor colombiano, esta vez expresado en la forma cómo actuamos, cómo nos vestimos, y enfrentamos las circunstancias, eso sí, no sin dejar a un lado el humor, ese lado inverosímil, pero necesario y que cobra mayor nivel cuando nos involucra. 

 

Por: John Harold Giraldo Herrera

Docente Universidad Tecnológica de Pereirajo Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla  

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Última actualización el Domingo, 21 de Febrero de 2010 22:28