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La encerrona de Volpi PDF Imprimir E-mail
Escrito por William Acosta   
Sábado, 08 de Agosto de 2009 17:40

 

 

 

                                                                             Foto tomada por Diana  V

 

Una reseña acerca de Días de ira de Jorge Volpi. Se lee de un tirón. Máximo dos, con un pequeño intervalo para tomar aire, acomodarse a la prosa hiriente, ágil, poderosa y repasar lo sucedido hasta el momento. “Ya no interesa cuanto lleves a cabo o lo que abandones, lo que pienses: te encuentras ahí desde el principio, atado.” (Pág. 183) Dice en el segundo párrafo inicial de la novela. Haciéndole previa advertencia al protagonista que lo era sin saberlo, y de paso al lector. Así es Días de ira del mexicano Jorge Volpi* (1968), una novela corta de no más de 60 páginas, que se encuentra contenida en un libro llamado Tres bosquejos del mal (Muchnik Editores. 2000), junto  con otras dos novelas de amigos y colegas suyos de la llamada “generación del crack”: Las plegarias del cuerpo de Eloy Urroz y la Imposibilidad de los cuervos de Ignacio Padilla. Días de ira como casi todas las novelas de Volpi no admite lectores distraídos. Y por ello, el autor desde un principio se encarga de enganchar al lector, de envolverlo en su juego. Y esta novela sí que juega con su lector. Reduce al máximo la anécdota y el lenguaje, haciéndolo denso mas no complicado. Cada párrafo, cada situación es una micro escena, que va creando todo un mosaico centrado alrededor de la figura de un médico especializado en urología que empieza a enamorarse –a obsesionarse? de una paciente. Ella, cantante de blues, bonita, de curvas delicadas y con un amigo escritor. Que es el tercer personaje, el aludido durante la mayor parte de la novela, y que solo se hace presente en un par de capítulos. El médico de quien no conocemos el nombre, y quien aparentemente va narrando la historia en primera persona tiene veintiocho años, es bueno en lo que hace, y además está casado con Carolina, un año mayor que él, y tiene una hija llamada Miranda. Todo ello en el transcurso de la novela se va yendo al piso, es el mal, quien se ha ido filtrando en sus vidas.

Sin embargo, lo que el lector está leyendo, es a su vez lo mismo que lee el médico, es decir, el fondo oscuro del abismo en el que hemos sido sumergidos (contando con los personajes); Volpi lleva al limite la narración, encerrando al personaje y al lector en una trama llena de misterio, de locura, en donde la amante, la cantante de Blues, va contando paso a paso lo vivido con el médico a su amigo el escritor, en un juego preparado desde el principio, en el que se pretende que el médico se deje llevar hasta las últimas consecuencias por medio de su encanto hacia la mujer, quien es llevada y trastornada por el deseo de su amigo el escritor. Quien reconstruye los diálogos del médico en su casa, sus pensamientos y todo lo demás, creando con un ritmo punzante: “Días de ira”.“Ella es su criatura. La ha arrancado a sus furias. A las tinieblas. Por eso la conserva en el círculo de luz. La ha inventado solo para lograr mi condena. Es el instrumento de su ira” (Pág. 225) La cantante de blues, es a su vez el eje de toda la narración, la que enlaza, desenlaza, la que da origen a un dinamismo que se mueve lento pero seguro. Es ella misma y por medio de la prosa: voluptuosidad. Una especie de erotismo sucio –de tentación caótica?, es lo que va embelesando, va llevando de la mano, sin darse cuenta hasta el final,  en donde los personajes se invisibilizan y lector queda de repente solo, como  un reflejo del médico, del protagonista, frente al texto, frente a la ira de un escritor frenético que dejó por ahí votado aquella historia, y que Volpi muy amablemente nos narra.



*Jorge Volpi. Escritor mexicano. Autor de las novelas La paz de los sepulcros, En busca de Klingsor (Premio Biblioteca Breve 1999), El fin de la locura, No será la tierra, y recientemente del Jardín Devastado. Y de ensayos dentro de los que se cuenta el actualmente galardonado con el Premio Debate: “El insomnio de Bolívar”.

 

 

 

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Última actualización el Jueves, 10 de Diciembre de 2009 13:08