Milk

Milk, cuya traducción literal al castellano significa leche, es una asombrosa obra de arte fílmico dirigida por el legendario director de cine independiente, Gus Van Sant, cuya filmografía incluye piezas de culto como Drugstore Cowboy, fue el productor de Kids, un retrato de adolescentes descontrolados y contagiados con VIH, y nos mostro los últimos días de Kurt Cobain en Last Days. Aparte de eso, su película Good Will Hunting gano toda clase de premios en 1997 incluyendo dos oscares, uno a Robin Williams como mejor actor complementario, y otro a Matt Damon y a Ben Affleck por su guion.
Igualmente regias son las interpretaciones lideradas por el camaleónico Sean Penn, cuyo nombre últimamente remite más a sus logros como director con películas como The Pledge y Into The Wild, que a sus excéntricos personajes pasados como el abogado judío corrupto y cocainómano en Carlitos Way, un asesino que espera su ejecución en Dead Man Walking, y un enfermo cardiovascular en 21 Gramos.
El elenco esta complementado con las interpretaciones delicadas de actores sólidos como Diego Luna y James Franco, ambos enamorados de Harvey pero sin cabida dentro de su agitada agenda política. Emile Hiersh, quien es conocido por ser el pelado en La Chica de al Lado y Meteoro, carismáticamente interpreta al personaje de Cleve Jones, un agitador de masas muy útil en la campaña de Harvey.
La mayor falencia del filme, es que ya que todo gira en torno a Milk, a veces se deja al resto de los muchachos opacados bajo la estela radiante de Penn, subdesarrollados y actuando de papel tapiz dentro del esquema mayor de los sucesos. El único que le da la talla es Josh Brolin, interpretando a Dan White, un posible homo reprimido de ultraderecha cuyo odio hacia Milk proviene más por su auge en popularidad mediática que por sus ideas políticas.
Milk es una película política que cuenta en tres actos las hazañas y sucesos que llevaron a este empresario a luchar por los derechos civiles y laborales de la comunidad homosexual estadounidense en la década de los setenta. No es una mirada intima y voyerista a la vida sexual del activista, al menos quizás no tanto, y es refrescante que Van Sant no tomara ese camino ya recorrido extensamente en filmografías rosa y hasta por el mismo director cuya temática se evidencia frecuentemente en sus filmes. Y eso que fueron filmadas muchísimas más escenas explicitadas que murieron en la sala de edición ya que desviaban del propósito central de la película.
Técnicamente la película se proyecta como muchas de las obras del director, quizás un poco más diluida y comercial que algunas de sus anteriores, las cuales verdaderamente impactaban por su crudeza. Sin embargo su sello se hace evidente en la sencillez de los planos, contrastados con un par de juegos ópticos, una banda sonora clásica hipnotizante y la complementación de imágenes documentales de archivo.
El fácil trazar paralelos entre la película y la concepción general homofóbica que se evidencia en Colombia. Los juicios discriminantes pronunciados por Dan White, la cantante evangélica Anita Bryant y el senador californiano Briggs son muy parecidos a la postura moralista y peyorativa adoptada por nuestro presidente y su gobierno a la hora de referirse a los homosexuales de aquí. Además, a comienzos de Marzo fue asesinado a golpes en su apartamento, Álvaro Miguel Rivera Linares, un activista gay del movimiento lgtv. Los motivos son desconocidos, pero existe una oferta del Alcalde de Cali por veinte millones de pesos a quien ayude esclarecer este hecho…
Finalmente, la gran hazaña de Harvey Milk fue lograr defender a los suyos, darla cabida al homosexualismo dentro del espectro político, y quebrantar muchos prejuicios y leyes que los impedían vivir legítimamente y en libertad.
Andrés Fernando Sanclemente
Colombia