Cuentos Edición 6 Cuento erótico: Labio

Cuento erótico: Labio

 

 

 

El semen cayó silencioso y el olor a límpido se incrustó en mi nariz. Por segunda vez abrí los ojos y observé cómo la boca de Fede daba una tonalidad distinta. Cambió de canela a un tono violáceo. Creí que me escuchó cuando le dije que el olor era fuerte. Estábamos parados en una de las dos esquinas de la cocina, su cuerpo se podía acomodar mejor cuando era sostenido por una curva. Bajó su pantaloneta y me preguntó si podía ubicarlo entre mis piernas. No tuve necesidad de quitarme nada. Después empezó a moverse con delicadeza, aumentando la velocidad de sus repeticiones. Me dijo al oído que se imaginaba el despojo de la realidad sobre mí. Parecía un ventrílocuo. Aunque le respondía, él no lograba escucharme. Su concentración estaba en sus gemidos. Sus manos recorrían mi espalda para sostener su peso.Cuando el semen brotó, Fede salió de mis piernas. Yo abrí totalmente mis ojos y lo vi con algo entre sus manos mientras se arrodillaba y limpiaba el semen. No tuve que vestirme, porque ya lo estaba. No tuve que secar mi frente ni arreglar mi cabello. Solo cerré mis piernas. La boca de Fede pareció recobrar el aspecto canela que siempre tuvo.          

 

  Dejé que pasaran tres días. Ya no estaba en una esquina sino sobre sus piernas. Mi boca dentro de la suya jugaba como tierno pétalo de carne. Introdujo un dedo bajo el vestido. Me pidió que aprendiera el “arte de las manos sobre el falo”. Me resultaron divertidas esas palabras que las aprendí de memoria y las repetía como una enferma marioneta. Mis dedos bajaron y subieron su falo. Mis manos se resbalaron y removí mis cejas. Le tocó explicarme que debe ser más rápido para que el olor a límpido saliera sin necesidad de forzarlo. Así lo hice hasta que mis dedos estuvieron mojados en su totalidad y sus ojos se cerraron, quitando así mis manos de su miembro.Me senté en la cama y recordé que una tarde yo veía por la ventada. Él estaba dormido y eso enfureció mi ánimo. Decidí tirarme encima y despertarlo. No me dijo una sola palabra, pero sus manos se fueron justo a mi vagina y empezaron a jugar conmigo. Al principio no noté nada en mi espalda, pero a los segundos sentía que se salían pedazos de sal de mi vientre. Sentía que algo se deslizaba con rapidez como si pudiera ver el agua que baja en una cascada. Con los ojos abiertos noté que yo era la fuente y mis piernas se rozaban sintiendo sus dedos. Lo acerqué más a mi vientre, empujando sus dedos con fuerza.-Eres una bestia- me gritó Fede.Su furia se hizo cada vez más intensa mientras yo disfruté porque todo se volcó y fue él quien declinó su ánimo. Comprendí que debía dejarme llevar, sin demostrar agrado. No sabía qué clase de enfermo estaba sobre mi hombro. Frenéticamente me dio la vuelta y su dedo se posó bajo mi ingle. Una carcajada salió de mi boca y le abrí paso a mi interior. El olor su semen se asemejaba al vino. El olor de mi boca, al labio que apareció dentro de mi entrepierna. Sentí fuertes olores. Fede me murmuró que mi vientre lo convertía en un ser extraño porque deseó estropear mi cabello y tirarlo con fuerza. Su cara ya no estaba constreñida. Parecía que albergaba cierto tipo de ternura en su atropellado rostro. Recordé ese episodio y deseé gritárselo y sumergirlo en ese instante. Pasar de deslizarme en su esquina y volcarme en la turbia marca roca que se posaba en su pierna derecha.Cuando me paré, Fede se acercó y examinó mis muslos con sus dedos temblorosos. No me gritó nada ni me levantó como lo hizo antes. Me frotó con sus manos, pero no dejó que me moviera. No sentí cuando me arrojó a la cama. Su semen se derramaba sin poder detenerlo. Me olía a hielo. Se regó en mi abdomen mientras sus dedos se divertían en mis labios. 

Comentarios (7)
  • Eduardo Bentam  - =)
    Ataque de imagenes finamente ordenadas con un espacio entre ellas marcado por la pausa y ritmo de ella... Rico.
    Te sigo leyéndo.

    Un abrazo.
  • Angela Castro  - Bien
    Gracias por leer siempre!!!

    Este cuento.. es bastante sentido eh!...a mí también me agradan las imágenes plasmadas :D

    Abrazos fuertes
  • Anónimo
    Opino que se volcó ella en el placer divino poco a poco como si no supiera lo que iba a ocurrir luego, como en "terra incognita" .Es un cuento muy sobrecogedor. Bravo,Ángela.
    Disculpa mi pobre español.
  • Angela C  - Bien
    Gracias por ver lo incógnico en mi poema

    Abrazos
  • Jean  - Soy yo.
    He olvidado poner mi nombre,Angela .Soy el "Anonimo" Jean.
  • Giovanni Fierro  - Olfato
    Angela, sobre todo los aromas, este cuento es generoso, permite deslizarse entre las humedades propias del cuerpo y los olores del alma.
  • Angela C  - Más
    Ahora se que el anónimo es Jean :)

    Giovanni.. hay olores únicos.. que solo se sienten en ciertas pieles...
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