Cuento erótico: Negrabilis

Tendidas en su cama, observo cómo su cuerpo se convierte en otra fuga. Veo cómo mi diminuta mano no alcanza a recorrer por completo sus senos. Parecen dos colinas de nieve, es tan blanca que me quiebra la mirada. Ella sí puede circundarme y sentir cómo se erizan dos filos ardientes que rebosan bajo mi blusa. Cuando mi mano se cansa, busca sus flexibles curvas que se adormecen sobre mi espalda. Mis piernas no lograba abrirse, la presión seguía intacta y de su boca pendía un gemido corto que no lograban tocar los míos. En ese instante recordé la carta. Hablaba de reacciones químicas, de jugos interiores, de cómo mi ausencia intoxicaba su sangre de negrabilis. Recuerdo de memoria una larga frase que decía ¿Cómo no reconocer que alteras mi metabolismo basal y entorpeces mis digestiones? Como también algo sobre la presión de la sangre y del amor gutural e instintivo. Después, pasaba a leyendas antiguas y rememoraba a Tristán; a Dido, la enamorada; a la indiferente Helena y a la cruel Turandot[1]. No recuerdo bien el título, pero sí de cómo sus vísceras buscaban distinguir algo inconcluso e imperfecto.
Aquella tarde me buscó de nuevo. Sus dedos temblaban mientras mi rostro dibujaba cierta sonrisa especulativa. Para mí era un juego de damas, una figura abstracta, un sentir a ciegas. La carta la puse en mi mesa de noche. La leí justo antes de entrar al baño. No causó gran expectación en mí, tan sólo una estrofa llamó mi atención: “No tengo ningún inconveniente en admitir que te aman mis jugos interiores, que tu ausencia me intoxica la sangre de negra bilis…” ¿Cómo puede ella amar mis jugos interiores si sólo he visto su desnudez? Sólo he tocado una punta de su quebrada espalda. Ni siquiera he bebido su bilis. Ella logró introducir su lengua en mi boca y su gemido pasa a ser un canto, creo que recordé bien cómo me la entregó y cómo la leí. Sentí que era un manuscrito hallado en una fosa. Comprendí en ese instante por qué Augusto se reía a carcajadas cada vez que mencionaba las obras. Eran escenas que repasaba diariamente cuando abría mi boca. Después de la carta, me habló del pasado con… Amatte. En mi caso, yo no tenía amattíes, ni siquiera un pasado por nombrar y hacerlo valedero en sus ilustrísimas historias. Siempre me miraba con cara de nadie. Yo veía un vidrio que siempre me sacaba del letargo.
Cuando dejó de besarme, me paré y la dejé boca arriba. Mi cabello era un relevo, eso decía el espejo que tenía ante su cama. Traté de arreglarme, mientras sus ojos me cortaron. Le dije que siguiera pensando. Ella me quería en su cama (aunque mencionó la casa de Augusto. A mí no me gustaba ir allá, porque su casa me olía a madera y él daba la impresión de aquellos personajes de cuento ruso que soportan una carga bajo una mirada de angustia colectiva, pesada y robusta) pero aparenta lo contrario con una sonrisa de niña retrasada. Sin embargo, salimos a casa de Augusto y un café nos esperaba sobre una larga mesa. Nos sentamos tan cerca que aún percibía el poco sudor de su ovalado rostro. Uno de mis pies terminó enredado en sus piernas. La tocaba para transportarnos a su lecho El café estaba amargo y Augusto hacía preguntas incomprensibles de nuevo.
La carta aún seguía en mi bolsillo. Pude ver el epígrafe y la firma.
[1] Turandot y Dido han sido víctimas de aquella tragedia humana que las obliga a ser algo a lo que no están dispuestas. Sin embargo, reaccionan y el final termina siendo el recuento del destino. Tristán e Isolda es un cantar de gesta que tiene lugar en la Edad Media en Europa en los países Celtas en la época de las cruzadas, narra las hazañas de un héroe que comete una grave traición por culpa de un amor forzado por un brebaje mágico. En cuanto a Helena, ya todos sabemos que es el personaje femenino usada como excusa para la guerra en Troya.
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|2009-09-09 11:51:26 Eduardo B.T - A flor de pielUna oleada de fotos, olores,sabores, jugos con los que pense que llenaria una botella...
Me gusta...Delicado. Sutil.
Un gusto.
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|2009-09-10 13:17:46 corneliocreo que hay imágenes, creo también que hay una historia que se cuenta,pero creo que es más una memoria, una reflexión sobre la condición humana, que un cuento.
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Un cuento siempre muestra la condición humana!!!
Hay una historia que se cuenta... que está en la memoria del personaje quien vivió un suceso y ahora lo reinventa.
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|2009-09-11 05:28:05 Jean - Álbum de sentimientos lascivosMe gusta mucho este episodio en el amor multidimensional de esta mujer,su cruzada para obtener algo más de la Sensualidad. Saludos Ángela.
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|2009-09-11 09:26:57 Angela C - MultidimensionalA muchos se les olvida el amor/pasión multidimensional querido Jean
Abrazos!!!
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|2009-09-17 17:43:42 J. R. M. ÁvilaNo soy amigo de las concesiones. Me parece que la cita está de más.
Pero me gusta la delicadeza de tu escritura. Creo que a Peri Rossi le halagaría la dedicatoria del texto.
Saludos cordiales.
Ricardo.
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|2009-09-21 12:52:39 Angela C - ConcesionesGracias, pocos ven la delicadeza de un escrito y se enfrancas en lo nimio.
Saludos
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|2009-10-11 19:12:42 Juan Fernando SánchezLa sensación de No-Tiempo permite que el cuento, a pesar de ser irreconciliablemente conectable con con cualquier tipo de contexto, se vista en una bruma de presición, donde solo existe lo que existe en ese cuarto; donde solo importa lo que sale de esas dos bocas.
No interesa si afuera de la ventana están marchando antiguos guerreros o si por el contrario el exterior se moja en aguas venecianas, lo que atrae, lo que enamora, lo que hace seguir leyendo, es precisamente que adentro de ese cuarto acontece el amor y está al alcance de una memoria capaz de recordar o imaginar sensaciones como aquellas que nos brinda el texto
Muy sugerente, casi palpable.
L.