El toque femenino en la construcción

Cada vez vemos que la mujer participa más en la economía del país, anteriormente su labor se limitaba a las labores de la casa y el cuidado de los hijos, al pasar el tiempo y ante la necesidad de mejorar los ingresos familiares, las mujeres han incursionado en labores que se consideraban exclusivas para los hombres. Según un estudio realizado en España, en la actualidad hay en ese país 127000 mujeres trabajando en la construcción, La participación de mujeres en las obras de construcción es mayor cada año, ya que cada vez más las mujeres con carreras universitarias superiores o medias en el sector, especializadas en prevención de riesgos laborales o aquellas que, a través de cursos, acceden a puestos como gruistas, pintoras, encargas de maquinaria ligera, etc. Por eso ahora podemos ver en las construcciones el verdadero toque femenino.
María Cenaida Mina Ararat, nació en Puerto Tejada Cauca, el 2 de Marzo de 1.982, en una familia de escasos recursos económicos, es la mayor de cuatro hermanos, su infancia fue buena, aunque no tenían plata, nunca les falto nada, claro que nunca tuvo lujos, a partir de ahora vamos a conocer la historia de una gran mujer, que gracias a su esfuerzo a conseguido salir adelante en un medio exclusivo para hombres.
Estudió en una escuela pública, cuando estaba en bachillerato pensaba estudiar Administración de Empresas. No tenía el apoyo económico de su familia para ingresar a la universidad, pero ella no quería quedarse sin estudiar, entonces se inscribió en el Sena donde únicamente encontró cupo en electrónica, las otras carreras tenían cupo completo y por eso le tocó estudiar esta carrera.
En su salón de 40 alumnos, únicamente habían 4 mujeres, el resto eran hombres, ya que normalmente son carreras para hombres.
Realizó su práctica con dos compañeras y un compañero, en una empresa, en la cual a pesar de que las mujeres tenían mejores conocimientos que el hombre y mostraron un mejor rendimiento, al terminar la practica la empresa contrato al hombre.
“Luego de terminar de estudiar empecé a buscar trabajo, envíe varias hojas de vida, visite empresas, pero nadie me contrato, por eso decidí empezar a vender minutos de celular, para poder asumir mis gastos personales. Una amiga me recomendó para trabajar en una empresa constructora donde fui contratada como ayudante en electricidad en diferentes obras, mis padres no estaban de acuerdo con ese trabajo ya que mi papá como albañil conoce el trato que existe entre los obreros de construcción, pero necesitábamos el dinero, ya no estábamos bien económicamente y este ingreso sería una ayuda para la familia”.
María ingresó en esa empresa, ahí el trabajo era muy difícil, no tanto por la labor que desempeñaba, sino por el trato de los compañeros, quienes siempre se dirigían a ella con comentarios morbosos y palabras de doble sentido y por ser mujer dudaban de sus conocimientos
“Las labores eran difíciles de realizar, ya que en una obra de construcción se requiere cargar cosas pesadas y varios compañeros no ayudaban de pronto sienten miedo a ser desplazados por las mujeres, por eso mi labor se dificultaba mas y me demoraba más tiempo que los demás en realizar las labores que me asignaban.”
En esa empresa se aburrió, ya que también tuvo que enfrentar el acoso de los jefes, por eso decidió renunciar.
Poco tiempo después se dio cuenta que estaba en embarazo, el padre de su hijo era un obrero de construcción, decidieron irse a vivir juntos para darle un hogar a ese hijo, luego de que nació el niño, la situación económica no era la mejor, vivir con un salario mínimo es muy difícil y mas con un hijo recién nacido, por eso cuando el niño cumplió los dos meses María busco trabajo nuevamente en otra empresa constructora, a pesar de que a su compañero tampoco le gusta ese trabajo, ya que él lo conoce bastante bien, así, gracias a una recomendación de una amiga ahora está trabajando en obras, empezó como ayudante, labor que es muy difícil como lo comentamos anteriormente, pero ahora ya está trabajando como Coordinadora y es ella quien debe asignar y verificar el trabajo de sus compañeros, por eso ahora hay más respeto pero de todas formas muchos ingenieros y arquitectos dudan de su capacidad, la cual la debe demostrar con su trabajo y cumplimiento.
Dentro de sus planes esta seguir estudiando, quiere ingresar a la universidad a estudiar Ingeniería, pero a pesar de que ahora se gana un poco más que un salario mínimo, de todas formas no le alcanza para estudiar, ya que continúa ayudándole a sus padres, además de colaborar con los gastos de su hijo y en Puerto Tejada no hay universidades por lo que le tocaría viajar todos los días a estudiar.
A pesar de que hablamos de que existe igualdad entre hombres y mujeres, todavía hay labores en las cuales se discrimina a la mujer, y la labor se vuelva más pesada al tener que además de mostrar sus conocimientos y capacidades tiene que estar alerta defendiéndose de acoso sexual y comentarios malintencionados